El que deja una herencia, deja pendencias

Del refranero popular

 “Dichoso el día en que ni la fortuna ni la miseria se hereden”.
Rafael Barrett[1]

 

El creciente y natural interés por las ciudades inteligentes —smart cities (SC)— y por el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) viene provocando por doquier infinidad de eventos y publicaciones de muy diverso enfoque y también de muy variada calidad.

En su gran mayoría, describen ambos fenómenos como una revolución global de gran impacto que ya ha comenzado y está acelerándose por la rápida evolución de la tecnología, el crecimiento de la población y acceso creciente a la tecnología por parte de cada vez mayores contingentes humanos. Esas descripciones muy a menudo anuncian —a veces con tintes evangelizadores— un futuro próximo de utopía feliz.

El objetivo de las SC es «una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos»[2]. Calidad de vida, sostenibilidad y eficacia serían los tres conceptos clave.

Las SC son ciudades en las que se da «un uso intensivo de lo digital (con una dependencia globalizada de infraestructuras y servicios) y una alta concentración, diversidad, y poder de agentes y otros “interesados”[3]. El concepto de SC está todavía cristalizándose, como lo prueba que una búsqueda somera de las ciudades “más smart” de 2015 en Google arroja listas sin coincidencia alguna[4].

Dicho “uso intensivo” consiste fundamentalmente en una amplia utilización del Internet de las Cosas, que permite una creciente regulación “inteligente” de redes (mediante sensores, algoritmos y dispositivos actuadores), como las de semáforos, abastecimientos (comunicaciones, agua, gas, electricidad, etc.) y otros servicios (hospitales, emergencias, etc.). De todo ello hay experiencias piloto y aplicaciones que ya tratan bastante satisfactoriamente sistemas muy diversos.

Son usos de la IoT que deberían ir acompañados de un mayor y mejor uso de “tecnologías sociales”, «‘tecnologías de las personas’: administración-e, sanidad-e, educación-e, voto-e, mayor democracia participativa (que no asamblearia)»[5].

En ambos casos (“tecnología de las cosas” y “tecnología de las personas”) se trata de usos capital-intensivos, que globalmente se desarrollarán e implantarán en el mundo diferencialmente, según los planes del capital y la capacidad de endeudamiento de las ciudades. Por ello, sería bueno también que gobiernos, universidades y pequeños emprendedores centraran además su atención en “tecnologías blandas”[6] alternativas o complementarias, muchas de rápida implantación, con baja inversión.


Tanta novedad y progreso nos puede distraer de mirar adecuadamente al pasado, llevándonos a ignorar la herencia histórica de las ciudades, y de gran parte de la infraestructura de la IoT. No es que esta perspectiva histórica sea la mejor ni la única. Se trata simplemente de que no debe obviarse.

«La prospectiva conduce inevitablemente a la ciencia ficción, porque es fácil deslizarse hacia el entusiasmo tecnológico»[7].

Ciudad

Orígenes

Barcelona

5500 a.C.

Berlín

1174

Estocolmo

1250

Hong Kong

30,000 a.C.

Londres

1500 a.C.

Nueva York

1624

París

250 a.C.

Tokio

1200

Toronto

1793

Viena

500 a.C.

Fuente: elaboración propia con datos de Google.

Como reflexión histórica, las ciudades de la segunda de las dos listas de la nota 4, fueron fundadas en las fechas que indica la tabla a la derecha. Una gran herencia; con sistemas físicos y culturales con siglos de antigüedad.

Las que se estima[8] son las 10 mayores megalópolis actuales, albergan unos 317 millones de habitantes y en general crecen a un ritmo acelerado. Parece lógico pensar que estas grandes concentraciones humanas son o serán muy pronto importantes candidatas a evolucionar hacia SC —de hecho, dos de ellas, Nueva York y Tokio, están en la tabla de SC—.

Herencias antiguas tienen también la mayoría de las muchas que se denominan “nuevas ciudades” (new towns) o ciudades planificadas[9] (aparte de que el adjetivo ‘nuevo’ en el nombre de la ciudad puede inducir a errores históricos: Nueva York es de 1624 y Nueva Delhi de 1911).

La paradigmática new town británica Milton Keynes (de 1967, ya con un trazado vial mallado y no radial) “tiene el compromiso de convertirse en una Smart City[10].

Quizá puedan salvarse de la losa histórica aquellas de las nuevas ciudades chinas “millennials (nativas digitales)[11] que lleguen a consolidarse porque, al parecer, bastantes están desiertas o casi[12].

Por otra parte, cabe esperar que el desarrollo de la “industria 4.0” —caracterizada entre otras cosas por la robotización, que da lugar a una industria que cada vez requiere menos mano[13]— pueda en parte atenuar algo el crecimiento urbano y de las nuevas ciudades, dado que este se debió en gran parte a la creciente demanda de mano de obra concentrada surgida tras la Revolución Industrial[14].

Por lo que respecta a la IoT y pese al anunciado progreso de la “industria 4.0”, durante mucho tiempo una parte significativa, si no la mayor parte, de las “cosas” que maneje y de su infraestructura, seguirán siendo también “heredadas”. La capacidad de renovación del parque empresarial es limitada y la tasa de penetración “generalizada” de las innovaciones es relativamente lenta[15].

«Investigaciones recientes prueban que, como media, los países han adoptado tecnologías tales como las de automóviles, camiones, ordenadores/computadoras personales, teléfonos o imágenes de resonancia magnética más de cuarenta y cinco años tras su invención»[16].

En España, 41% del parque de vehículos (un total de 30 millones) tenía –con datos hasta 2013 inclusive— más de 15 años de antigüedad[17] ¿Qué porcentaje del parque total dispone de conectividad con servicios Web o de asistencia al aparcamiento/parqueo?


En informática la palabra “herencia” —legacy— es de mal agüero. La “herencia” suele ser un problema intricado, retorcido[18], una “patata caliente”. Supone problemas económicos (eficacia, eficiencia), operativos (facilidad, continuidad, mantenimiento) y de seguridad.

Un sistema heredado es «un sistema informático que ha quedado anticuado, pero continúa siendo utilizado por el usuario y no se quiere o no se puede reemplazar o actualizar de forma sencilla»[19].

Las herencias informáticas, por la propia historia de la tecnología, son herencias relativamente recientes y frescas: difícilmente superan, en los casos extremos, los 30–40 años.

Pero imaginen ustedes lo que esas herencias —que de por sí consideramos pesadas— pueden suponer superpuestas a las de los sistemas físicos (operativos, fabriles, urbanos) que a su vez son sistemas heredados, muchos con una enorme carga histórica.

Estamos ante lo que el Profr. Allenby[20], hablando del cambio climático, denomina una “condición” a la que hay que habituarse e intentar tratar a mediano-largo plazo; pero no ante un “problema” como algo que permite confiar en una solución directa, relativamente pronta: una “condición” o “problema retorcido”.

Quizá uno de los riesgos y retos más importantes que plantea y planteará la herencia es el de la seguridad. Los sistemas heredados son intrínsecamente inseguros, porque fueron diseñados sin que la seguridad fuese una especificación de diseño. Y en las SC y en la IoT se están implantando sistemas informáticos heredados inseguros[21] [22], y los nuevos que se implantan con frecuencia carecen de las precauciones de seguridad adecuadas[23].

Muchas legislaciones permiten rechazar las herencias convencionales (conjunto de bienes y obligaciones que alguien cede a su muerte). Las herencias genéticas no son, por el momento, rechazables, y las tecnológicas rara vez lo son.

Hay, por ello, y habrá durante años, tanto en las SC como en la IoT, temas de preocupación y de ocupación abundantes e importantes para los especialistas en seguridad.

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[1] http://www.mundifrases.com/frase/rafael-barrett-dichoso-el-dia-en-que-ni-la-fortuna/. Consultado el 2016-01-23.

[2]  https://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_inteligente. Consultado el 2016-01-23.

[3] Palao, M. y García-Menéndez, M. (abril 2015). “Smart Cities y Gobierno Corporativo de las Tecnologías de la Información”.  Revista APD. Monográficos 2015, apd Asociación para el Progreso de la Dirección. Madrid.

[4] Arlington County, Virginia, EE.UU.; Columbus, Ohio, EE.UU.; Ipswich, Queensland, Australia; Mitchell, South Dakota, EE.UU.; New Taipei City, Taiwan; Rio de Janeiro, Brasil; Surrey, British Columbia, Canada; según Forbes: World’s Top 7 Smart Cities Of 2015 Are Not The Ones You’d Expect http://www.forbes.com/sites/federicoguerrini/2015/01/28/worlds-top-7-smartest-cities-of-2015-are-not-the-ones-youd-expect/#585258cb419c.

[5] Ver nota 3.

[6] Como educación, persuasión, invéntica, heurística, investigación operativa, economía compartida, autoconsumo, consorcio, etc. Ver, p. ej., http://tecnoblanda.blogspot.com.es/ y Varela, G. (1997), “Los patrones de vinculación Universidad-Empresa en Estados Unidos y Canadá y sus implicaciones para América Latina”, en Casas, R. y Luna, M. –Coordinadoras. (1997). Gobierno, Academia y Empresas en México. Hacia una nueva configuración de relaciones. México, D. F.: Plaza y Valdés. p 55

[7] El País (Editorial). (20160124). El beneficio de la catástrofe. http://economia.elpais.com/economia/2016/01/22/actualidad/1453485315_217905.html. Consultado el 2016-01-24.

[8] Ciudad de México, Delhi, Guangzhou, Jakarta, Karachi, Manila, Mumbai, Nueva York, Shanghái, y Tokio. https://es.wikipedia.org/wiki/Megal%C3%B3polis#Megal.C3.B3polis_m.C3.A1s_pobladas. Consultado el 2016-01-23.

[9] https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_planned_cities. Consultado el 2016-01-26.

[10] http://en.webot.org/?search=Smart_city. Consultado el 2016-01-26.

[11] «Los principales cambios en la planificación de nuevas ciudades sucedieron en la década de 2000, cuando las ciudades chinas experimentaron una suburbanización acelerada». Traducido de Wu, F. (2015). Planning for Growth: Urban and Regional Planning in China. Nueva York: Routledge. Ch. 6.

[12] http://www.dailymail.co.uk/news/article-2005231/Chinas-ghost-towns-New-satellite-pictures-massive-skyscraper-cities-STILL-completely-empty.html. Consultado el 2016-01-26.

[13] “[E]n un horizonte comprendido entre el 2025 y el 2035, el 47% de la población ocupada de EE.UU. se hallará en un riego muy alto de que el trabajo que desempeña sea realizado por un elemento no humano”. Niño Becerra, S. (5 de enero 2016).  “Reedición”.  LACARTADELABOLSA. http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/reedicion. Consultado el 2016-01-05.

[14] El movimiento de las nuevas ciudades surgió en un intento de corregir la congestión, hacinamiento e inconvenientes de las ciudades, «subproducto de la revolución industrial, generado por el círculo vicioso por el que la industria optó por establecerse próxima a las bases de población».

https://en.wikipedia.org/wiki/New_towns_movement#The_New_Towns_Movement_around_the_world. Consultado el 2016-01-25

[15] “Un 2% probablemente no es una mala aproximación de cuán deprisa, como media, la Humanidad puede avanzar la frontera de la innovación, y parece nuestra mejor previsión para el próximo cuarto de siglo…

Tras la espectacular iluminación, en 1882, del bajo Manhattan por Thomas Edison, la electrificación de la mitad de las fábricas [de EE.UU.] aún llevó unas cuatro décadas”. Traducido de Greenspan, A. (2007). The Age of Turbulence.  The Penguin Press. pp 473-6.

[16] Fuente: Traducido de Allenby, B. R. (2012). The Theory and Practice of Sustainable Engineering. Nueva York: Pearson Learning Solutions.  p 156.

[17] http://www.dgt.es/es/seguridad-vial/estadisticas-e-indicadores/parque-vehiculos/. Consultado el 2016-01-23.

[18] «Un “problema retorcido” (en inglés, “wicked problem”) es … un problema que es difícil o imposible de resolver dado que presenta requisitos incompletos, contradictorios y cambiantes que generalmente son difíciles de reconocer. El término “retorcido” no se utiliza en un sentido de malvado, sino como resistencia a la solución». https://es.wikipedia.org/wiki/Problema_retorcido. Consultado 2016-01-26

[19] https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_heredado. Consultado el 2016-01-23.

[20] Ver nota 16.

[21] “Al considerar los requisitos de un sistema operativo seguro, vale la pena reconocer cuán lejos de satisfacer tales requisitos están los sistemas operativos corrientes”. Traducido de: Jaeger, T. (2008). Operating Systems Security.  San Rafael, California: Morgan & Claypool. p 39.

[22] “ [P]rácticamente, todos los sistemas operativos embebidos instalados son incapaces de satisfacer de forma significativa niveles altos de certificación de seguridad. Una de las razones de la falta de seguridad de los sistemas operativos es el enfoque adoptado históricamente para lograr la seguridad. En la mayoría de los casos, la seguridad de ‘atornilla’ a toro pasado… Lamentablemente, muchos de los sistemas que se usan en el mundo para monitorizar y controlar plantas y equipos en industrias tales como abastecimientos de agua, saneamiento y gestión de basuras, energía y refine del petróleo usan esos sistemas operativos, los mismos instalados en una vulgar PC”. Traducido de David Kleidermacher, D. & Kleidermacher, M. (2012).  Embedded Systems Security: Practical Methods for Safe and Secure Software and Systems Development. Elsevier. p 27

[23] «Las nuevas tecnologías (sistemas, dispositivos, etc.) se están implantando sin realizar ninguna prueba de seguridad». Traducido de Cerrudo, C. (2015). Hacking Smart Cities. RSA Conference 2015.

https://www.rsaconference.com/events/us15/agenda/sessions/1527/hacking-smart-cities. Consultado el 2016-01-27.