Es la misma pregunta que nos hacemos cada año. En 2011 Gartner señalaba que los ataques cibernéticos se multiplicarían y dañarían o inhabilitarían infraestructura crítica de naciones del G20; que muchas organizaciones no dedicadas a TI se iban a convertir en proveedores de servicios en la nube (he ahí a Amazon), y que las tablets se volverían asiduas invitadas a nuestras juntas.

En 2012, a pesar de que la economía mundial seguía con problemas, IDC  predecía que el gasto promedio en TI tendría un crecimiento de 6.9% a nivel mundial y de 13.8% para mercados emergentes, mientras que Gartner aseguraba que mucho del presupuesto de los departamentos de sistemas sería negociado desde otras unidades de negocio ya que el gasto en infraestructura tecnológica les permitiría soportar sus estrategias de crecimiento, además de que las aplicaciones móviles invadirían nuestra vida diaria y el resguardo de datos sensibles en la nube crecería considerablemente.

Para este 2013, de acuerdo con la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, la economía mundial ya no está en riesgo de colapso, pero a pesar de esto IDC augura que el crecimiento en el gasto de TI solo será de 5.7% a nivel mundial y de 8.8% en mercados emergentes, 5% menos de lo que calculó en 2012.

¿Y entonces qué estará de moda este año? Parece que ahora sí llegó el momento del cómputo en la nube, que si bien ya había estado creciendo desde 2011, todo apunta a que será uno de los productos clave ofrecido por más y más fabricantes, pero no es el único: de acuerdo con Gartner las necesidades de análisis de grandes volúmenes de información (big data), de las cuales se habló desde 2011, se incrementarán hasta alcanzar 50% más en 2014. Tampoco se queda atrás la tecnología móvil ya que la proyección es que crezca este año 20%, de ahí que iniciativas como BYOD (bring your own device) en la que los empleados pueden llevar sus dispositivos móviles al trabajo y conectarlos a la red esté causando tanto revuelo.

Todas las predicciones antes mencionadas tendrán sus implicaciones en términos de seguridad porque, si bien es muy conveniente que las empresas ahorren permitiendo que los empleados lleven sus dispositivos personales, no  se podrá controlar del todo el robo de información a menos que cuenten con la tecnología para prevenirlo. De igual forma, si los usuarios no son cuidadosos con el software que descargan, la infección de malware que alcanzará 5% de los dispositivos en 2014 de acuerdo con Gartner, podría representar repercusiones importantes si llega a contagiar infraestructura crítica. Por su parte, el uso de servicios en la nube, cuando se contrata a un proveedor sin experiencia en seguridad, podría resultar en una amenaza latente ya que si el proveedor fuese comprometido las consecuencias podrían ser devastadoras.

Esperemos, pues, a ver cómo evolucionan estos temas en 2013, que parece que ahora sí será el año del cómputo en la nube y de los dispositivos móviles.

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